Microsoft Dynamics 365 Business Central: preguntas frecuentes antes de implantarlo

Cambiar de ERP es una decisión importante para cualquier empresa, pero también lo es saber cuándo ha llegado el momento de sustituirlo. Un sistema de gestión que funcionaba correctamente hace unos años puede dejar de responder a las necesidades del negocio cuando la empresa crece, incorpora nuevos procesos o necesita trabajar con mayor cantidad de información.
El problema es que muchas organizaciones no se plantean cambiar de ERP hasta que las limitaciones son evidentes. Mientras tanto, aparecen soluciones provisionales, hojas de Excel, aplicaciones independientes e integraciones que terminan complicando todavía más la gestión.
Pero ¿cómo saber si realmente ha llegado el momento de cambiar de ERP? Estas son algunas de las señales más habituales.
Cuando ventas, administración, compras, almacén o producción utilizan sistemas que no están correctamente conectados, la información termina dispersándose. Esto obliga a introducir datos varias veces, comprobar información entre diferentes aplicaciones y depender de procesos manuales para obtener una visión global de la empresa.
Un ERP debería ayudar precisamente a lo contrario: centralizar la información y conectar los diferentes procesos del negocio para que todos los departamentos trabajen sobre una base común.
Excel es una herramienta muy útil y tiene cabida en prácticamente cualquier empresa. El problema aparece cuando se utiliza para cubrir las carencias del ERP. Si una parte importante del control financiero, seguimiento de ventas, planificación, inventario o análisis de datos depende de hojas de cálculo que deben actualizarse manualmente, puede ser una señal de que el sistema de gestión ya no está respondiendo como debería.
Antes de cambiar de ERP conviene analizar por qué ocurre. En algunos casos bastará con configurar mejor las herramientas existentes; en otros, será necesario plantear una solución más completa.
Un ERP puede funcionar perfectamente para una empresa pequeña y quedarse corto cuando esta aumenta su volumen de operaciones. Más clientes, más usuarios, nuevos centros de trabajo, mayor volumen de compras, expansión internacional o nuevos canales de venta pueden generar necesidades que el sistema original no estaba preparado para gestionar.
Cuando cada nuevo crecimiento implica buscar una aplicación adicional o desarrollar una solución específica, es recomendable valorar si el ERP actual puede seguir acompañando la evolución de la empresa.
Un ERP no debería funcionar de manera aislada. Las empresas actuales necesitan conectarlo con tiendas online, CRM, plataformas de venta, bancos, herramientas de análisis, sistemas de producción y otras soluciones.
Si cada integración requiere desarrollos complejos, procesos manuales o soluciones diferentes, mantener el ecosistema tecnológico puede terminar siendo costoso y poco flexible.
Por eso, al valorar un cambio de ERP, no solo hay que analizar las funcionalidades actuales. También es importante comprobar qué posibilidades ofrece el sistema para integrarse con las herramientas que la empresa ya utiliza y con las que pueda necesitar en el futuro.
Una de las funciones más importantes de un ERP es proporcionar información que permita tomar decisiones.
Si para saber cómo está funcionando la empresa hay que recopilar datos de diferentes sistemas, revisar hojas de cálculo y esperar a que alguien prepare informes manualmente, existe un problema.
La dirección necesita disponer de información actualizada sobre aspectos como ventas, compras, tesorería, inventario, rentabilidad o evolución de proyectos sin convertir cada consulta en un pequeño proyecto interno.
Las empresas evolucionan. Cambian sus procesos, aparecen nuevos departamentos, se modifican las estructuras comerciales y surgen nuevas necesidades de gestión. Cuando el ERP obliga a la empresa a mantener procesos poco eficientes simplemente porque «siempre se ha hecho así», puede ser el momento de revisar la situación.
Cambiar de ERP no significa necesariamente empezar desde cero. Una buena migración debe estudiar los procesos actuales, identificar qué información es necesario conservar y determinar qué puede mejorarse con el nuevo sistema.
Otra señal aparece cuando cualquier modificación, actualización o nueva funcionalidad se convierte en un problema. Un ERP debe poder evolucionar junto con la empresa. Si las actualizaciones son complejas, el soporte es limitado o incorporar nuevas necesidades requiere soluciones cada vez más difíciles de mantener, merece la pena analizar otras alternativas.
La decisión de cambiar de ERP no debería basarse únicamente en las funcionalidades que ofrece actualmente el sistema, sino también en su capacidad para seguir siendo útil dentro de tres, cinco o diez años.
No. De hecho, una de las partes más importantes de un proyecto de cambio de ERP es precisamente analizar qué información, procesos e integraciones deben mantenerse y cuáles pueden mejorarse.
Antes de tomar una decisión es recomendable realizar un análisis de las necesidades reales de la empresa, revisar el funcionamiento del ERP actual y establecer qué objetivos debe cumplir el nuevo sistema.
También hay que tener en cuenta aspectos como la migración de datos, las integraciones, la configuración, los posibles desarrollos, la formación de los usuarios y el soporte posterior.
Por eso, cambiar de ERP no debería plantearse simplemente como sustituir un programa por otro, sino como una oportunidad para mejorar la gestión de la empresa.
Cuando una empresa ha llegado a este punto, Microsoft Dynamics 365 Business Central puede ser una de las alternativas a valorar. Business Central permite centralizar diferentes áreas de gestión empresarial y conectar procesos financieros, compras, ventas, inventario, proyectos y otras operaciones dentro de una misma plataforma. Además, facilita la integración con otras soluciones del ecosistema Microsoft y con herramientas externas.
La clave, en cualquier caso, no está únicamente en elegir un ERP con muchas funcionalidades. Lo importante es determinar si la solución encaja con los procesos, objetivos y necesidades concretas de la empresa.
No todas las empresas que encuentran limitaciones en su sistema necesitan sustituirlo inmediatamente. En algunos casos, una mejor configuración, una actualización o una integración pueden resolver el problema. La decisión debe partir de un análisis global: qué está fallando, qué necesita actualmente la empresa, cómo prevé crecer y qué limitaciones puede encontrar en el futuro.
Si varias de las señales anteriores forman parte del día a día de tu empresa, probablemente sea un buen momento para revisar si el ERP actual sigue estando a la altura de las necesidades del negocio.
En Fairhall ayudamos a las empresas a analizar sus necesidades y a valorar soluciones de gestión como Microsoft Dynamics 365 Business Central, desde la planificación y configuración hasta la migración, integración y evolución del sistema. Pídenos información sin compromiso a info@fairhall.es.